Una de las mayores quejas por parte de los usuarios de PC es que sus sockets de CPU, por lo general, tienen poca longevidad. Esto estaría a punto de cambiar con la llega del socket LGA 1954.
El socket Intel LGA 1954 de Nova Lake tendra más longevidad
Por generaciones, los sockets de procesadores Intel solían durar dos o tres años para luego dar paso a un nuevo socket. Esta práctica obliga a los usuarios a comprar una nueva placa base cada vez que desean actualizar su CPU. Sin embargo, se viene un cambio radical con la llegada de los procesadores Nova Lake.
Según filtraciones recientes del filtrador Jaykihn, el próximo socket LGA1954 de Intel romperá finalmente este ciclo. La información indica que esta nueva plataforma ofrecerá una longevidad extendida capaz de soportar múltiples generaciones de chips, comenzando con las arquitecturas Nova Lake, Razor Lake y generaciones posteriores. Con este movimiento, Intel seguiría los pasos de AMD, cuyo éxito con el socket AM4 (y el actual AM5) se ha debido en gran parte a su promesa de compatibilidad a largo plazo. De hecho, el socket AM5 ahora tiene soporte hasta 2029.
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El secreto detrás de esta durabilidad radica en el tamaño de la memoria de las placas base. La información señala que las placas base de la serie 900 (especialmente la gama alta orientada a entusiastas, como los chipsets Z970 y Z990) vendrán equipadas con un chip de BIOS SPI ROM de 64 MB. Este generoso espacio de almacenamiento está diseñado específicamente para evitar las limitaciones de tamaño del firmware, permitiendo que los microcódigos de los procesadores del futuro puedan instalarse mediante simples actualizaciones de BIOS.
La experiencia no será idéntica para todos los bolsillos. Intel ha recomendado, pero no exigido, que las placas base de gama media y económica, como las que se basan en el chipset B960, adopten también estos chips de 64 MB. Esto podría generar que, mientras que los usuarios de gama alta tendrán asegurada la compatibilidad con futuras CPU, los compradores con presupuestos ajustados dependerán de las decisiones individuales de cada fabricante de placas.
Este nuevo enfoque es un logro para Intel, que no ofrecía una longevidad similar desde la mítica era del socket LGA775. De confirmarse con el debut de Nova Lake, Intel no solo abaratará las actualizaciones para sus usuarios, sino que ganará un argumento competitivo frente a AMD. Os mantendremos informados.
